Jorge Sordelli el "papá" del TAITA.

Ingeniero, diseñador, maquetista. Sordelli trabajó para Mercedes-Benz, Ford, Mazda y Metalcrafters. Hoy es el único ingeniero argentino trabajando en Fisker, la automotriz de moda en Estados Unidos. A continuación, entrevista exclusiva con Argentina Auto Blog.

-¿Te dedicaste a la Ingeniería porque te gustan los autos o trabajás con los autos por amor a la Ingeniería?
-Ambas cosas. Desde que tengo memoria me apasionaron los autos y además siempre tuve inclinación por el área técnica. Tengo la suerte de recordar el momento en el que descubrí mi vocación. Fue en un cine, viendo una película de Hollywood donde el vehículo del sheriff perseguía a otro auto por una ruta. En determinado momento, ambos salieron del camino para continuar la persecución a través del desierto. Recuerdo que me cautivó el movimiento de las ruedas, toda mi atención se concentró en ellas, quedé absolutamente intrigado sobre qué era lo que las sostenía y permitía que acompañaran el relieve del suelo sin desprenderse, mientras el resto del auto seguía su trayectoria y no acusaba ese bailoteo. A partir de ese momento tuve una incontrolable curiosidad de saber qué tenían los autos debajo de su carrocería. Es más: tenía la fantasía de que en algún momento un volcara delante mío para poder verlo en detalle por debajo. Sólo tenía 6 o 7 años.

-Todos los chicos fierreros tienen hobbies relacionados con los autos. ¿Cuál era el tuyo?
-Siempre estuve vinculado al tema, con los juguetes, las revistas y algunos años más tarde por medio del dibujo. A los 10 años mi hobby era escribir a las fábricas de autos para pedir folletos. Obtenía las direcciones de la revista Mecánica Popular, que en ese momento era el único contacto que había encontrado con la industria automotriz internacional. Durante todo ese tiempo estuve recibiendo catálogos de casi todas las empresas a las que les había pedido información: Mercedes-Benz, Renault, Saab, Citroën, Ford, Jaguar, Rolls-Royce, Volvo, GM… Recibir cada envío era una satisfacción imborrable, un momento glorioso. Horas observando las imágenes y luego dibujándolas. Llegué a armar un álbum con más de 200 dibujos, que todavía conservo. Lo que hoy todavía me asombra es la respuesta de esas grandes empresas a mis cartas. Las escribía sin ningún tipo de ayuda, a mano y en castellano, algo realmente sorprendente.

-¿Cuándo pusiste tus manos a trabajar por primera vez sobre un auto de verdad?
-La etapa siguiente fue comenzar a tallar en madera el frente de un Valiant, que luego tuvo sus laterales, techo, cola y ruedas, pero que terminó destruido. No pude soportar sus imperfecciones. Después continué construyendo modelos en escala. Fue un proceso de crecimiento y de mejora continua, ayudado por nuevos materiales y el lógico avance de mi edad. Se fueron perfeccionando, ya eran la atracción entre mis compañeros del secundario. Luego comencé a comercializar las maquetas a pedido de algunas concesionarias, que en esa época tenían equipos de competición. Llegué a hacer series bastante grandes. Las carrocerías las hacía en fibra de vidrio. Era la época de los Torino y los Falcon “angostados”. Algún tiempo después me hicieron algunas notas en la revista Automundo. Esto me vinculó con algunos talleres que fabricaban autos de competición, como Avante, donde estuve trabajando y aprendiendo durante un buen tiempo mientras estudiaba. Este fue el primer contacto con autos full size, ahora la escala ya era 1:1.

-¿Qué estudios cursaste y cuáles fueron los trabajos que hiciste en la Argentina?
-Hice el secundario en la Escuela Técnica Ing. Luis A. Huergo y luego la carrera de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Buenos Aires. Cuando se disolvió la firma Avante, recibí un conjunto mecánico completo de un Renault Gordini y decidí utilizarlo para desarrollar mi propio buggy, el Taita . Hice el diseño y el desarrollo completo en el patio de mi casa, mientras cursaba el último año de la Facultad. Fue un éxito increíble, hasta que otra crisis económica me obligó a suspender la producción. Trabajé luego en la oficina de Diseño de Carrocerías El Indio, años después en la división Carrocerias del Departamento de Ingeniería de Mercedes-Benz Argentina, hasta que luego de un par de años ví un aviso en un diario que me llamo la atención: Ford necesitaba un Ingeniero de Prototipos. Era el preciso lugar, que en mi adolescencia había soñado repetidas veces y en el que siempre había querido trabajar. Estuve allí más de seis años cubriendo distintas posiciones hasta que decidí independizarme. Hice un convenio con el más importante productor de fumigadoras autopropulsadas que había en ese momento y comencé el diseño y desarrollo de una nueva cabina, carrocería, tanque de producto, todo construido en fibra de vidrio. Fueron productos pioneros y revolucionarios en ese mercado. Su éxito inició una serie muy importante de proyectos hasta el año 2000. Durante ese tiempo también se desarrollaron un buen número de cabinas y partes para la industria agrícola, productos diversos para todo tipo de industria, instalaciones industriales, carrouseles tipo venecianos para el Zoológico de Buenos Aires, cabina y chasis de un camión liviano completo, carrocerías modulares para vehículos eléctricos, un minivehículo de dos plazas clase Voitourette para una importante firma francesa.
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Las maquetas de Jorge Sordelli

-Al margen de tu carrera, seguís dedicándote a las réplicas en escala, ahora de manera profesional.¿Cómo surgió esta actividad?
-Hace un par de años, durante un viaje, tuve la oportunidad de cruzarme con un modelo en escala de una Ferrari 250. Fue un shock. Necesité solo un instante para entender que necesitaba comprobar cuánto había evolucionado mi capacidad de la infancia para hacer modelos en escala. Había abandonado esa disciplina muchos años atrás y quería saber cuál era mi nivel hoy. El resultado fue fantástico, y hoy estoy trabajando para mí y por encargo, repartiendo los tiempos con mi tarea profesional, que todavía no quiero abandonar. El actual sistema de construcción de mis nuevos modelos es lógicamente muy diferente al anterior. Es una adaptación del mismo proceso utilizado en el desarrollo de un concept car. Nace en el diseño en 3D con la computadora y utilizo Catia V5, donde genero el auto completo, las superficies de la carrocería con todos sus detalles, molduras, accesorios, chasis, suspensiones, motor y componentes mecánicos. Para muchos es difícil entender que gran parte del proceso artístico de escultura necesario para crear las partes más complicadas y complejas se hace ahora en la pantalla. Luego esa información digital es extraída para la construcción de las partes, que serán hechas algunas en forma tradicional con herramientas manuales, otras con fresadoras o mini tornos, y otras con tecnología y procesos más avanzados, rapid prototype, CNC 5 axes, etcétera. Generalmente estos componentes sirven como masters models para lograr partes fundidas que luego son terminadas a mano. Trato de usar los materiales y los procesos más apropiados para cada pieza, los más comunes son bronce, aluminio, aleaciones de bajo punto de fusión, resinas uretánicas, etcétera. Comprende un espectro de técnicas y materiales muy amplio y variado. Es de gran ayuda, que en Estados Unidos exista una industria muy importante dedicada al suministro de materiales para la construcción de modelos en escala, especialmente ferroviarios, y la oferta de materiales especiales para este fin es muy amplia. Hay una gran variedad de materiales y herramientas. Uno nunca termina de descubrirlos y de asombrarse.

Alfa Romeo 2900 8C Touring Berlinetta: de 1938, ganador de Peeble Beach 2008, realizado en escala 1:5 (915 mm de longitud). Fue totalmente construido a mano, a partir de fotografias obtenidas durante su proceso de restauración. Está construido en bronce, aluminio y otros materiales, a partir del diseño y la reingenieria hecha previamente en CAD 3D (Catia V5).

Parte de la nota realizada a Jorge Sordelli creador del Taita por Autoblog Argentina publicada por Carlos Cristófalo y remitida al club por el socio Ale Vila.

A todos ellos nuestro agradecimiento.

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